Víctor Jara nació un 28 de Septiembre de
1932, por lo tanto acaba de pasar su aniversario número 75. Su figura
esta presente en la memoria colectiva de una manera trágica y con solo
ese hecho, su aporte a la cultura chilena es casi desconocido para las
nuevas generaciones. Se le relaciona mas con un hecho puntual de la
violenta historia de Chile de principios de los 70’s, pero su
trascendencia va mas alla de su asesinato a manos de la dictadura y su
partidismo político, tan menospreciado por sus detractores.
Hijo de campesinos, su madre Amanda,
cantora popular, le enseño a tocar guitarra y lo incentivo al estudio. A
los 21 años entra a estudiar Dirección y Actuación de Teatro en la
Universidad de Chile. En 1961 forma parte del grupo “Cuncumen”, donde
empieza a componer sus primeras canciones, por esos años también tiene
sus primeros contactos con Violeta Parra, la que lo motiva para seguir
en la música.
Realizó paralelamente su trabajo como
actor, director, cantautor y profesor de teatro, los que le llevaron en
varias ocasiones a giras por Latinoamérica y Europa, y a recibir el
reconociendo con distintos premios por ello. Pero además su creación
musical estuvo muy ligada a la enseñanza y difusión de la cultura
popular folclórica chilena y la reivindicación de los derechos de los
sectores populares y marginados por su condición social.
Grabó 7 discos de estudio y 3 en vivo;
Víctor Jara (1967), El derecho de vivir en paz (1971), Canto libre
(1970) por nombrar algunos. Violeta Parra fue una gran influencia
artística en su vida. De ella he mostrado un poco en este blog, de una
manera muy general también en
Violeta Rockstar y
Porque es el color de mi nombre; Violeta.
Mucha gente a quien le he hablado mas de
alguna vez de Víctor Jara y Violeta Parra, responden de manera similar,
no les interesa porque su música les parece aburrida. No puedo decir que
soy una total seguidora de su obra, conozco lo básico, pero esa falta
de interés se repite tanto que ya empieza a hacerme perder la paciencia y
preguntarme de si acaso los chilenos quieren realmente tener una
identidad cultural, o son simplemente felices con todo lo que bajan de
Internet, escuchan en la radio o ven en nuestra vilipendiada televisión.
La verdad, el 80% de la música que yo
escucho es extranjera, tengo pocos discos de músicos chilenos y manejo
una mínima información acerca de ellos, supongo que habrá personas que
tienen un mayor conocimiento que yo, y debo representar a casi toda la
población de Chile que prácticamente no escucha a Chile. No voy a
transformar esto en la defensa del folclor y el artista nacional
“forever”, seria muy cínico de mi parte, pero con esto estoy haciendo un
leve esfuerzo de escuchar e informarme, no es algo tan difícil como
pueden ver.
Vivimos reclamando contra los programas
de televisión que nos imponen modas que a veces rayan en lo ridículo o
costumbres extranjeras, pero somos los primeros en adquirirlas y en
sentirnos orgullosos, y ¿que hay de malo en eso?: nada. Solo que cuando
toca el momento de decir “esto es chileno”, ¿de que cosas estamos
hablando?.
No creo tampoco que se trate de imponer a
la fuerza algo que aparentemente al chileno no le gusta, pero si nadie
esta interesado, responsabilidad en las políticas educacionales publicas
debe haber, y me parece racional exigir por parte de quienes las
dirigen, un mayor apoyo a la difusión de la música y expresión chilena
por ley o gestiones que la permitan. Sé que ese es un tema muy delicado
ya que la radio salta angustiada cada vez que se le habla de imponer una
cuota de música chilena en su programación, su buena voluntad hasta
este momento ha sido escasa.
¿Que nos falta para ser un país que
aprecie el trabajo de sus artistas?, ¿educación?, es evidente que lo
económico no es, porque anterior a la dictadura, libros y música eran
bastante mas accesibles que ahora y digamos que el país no estaba el
momento económico de hoy.
¿Bastara con que una calle lleve el
nombre de Violeta Parra?, ¿tomará asi la gente conciencia de que ella es
la mayor compositora de música chilena hasta estos tiempos, y la con
mayor reconocimiento internacional?. ¿Bastara con que un recinto
deportivo lleve el nombre de Víctor Jara?. Varias preguntas y pocas
respuestas.
Todas las iniciativas como estas son
validas si se trata de apoyar causas, pero me parece que son muy simples
y le quitan piso a una verdadera reforma de la política educacional, en
la que se forme una cultura e identidad auteticamente chilena en las
nuevas geenraciones, consideran que otorgando esa “gracia” de ponerle el
nombre, se sacan el peso de hacer el trabajo y el esfuerzo en algo
mucho mas grande y permanente.
No estoy siendo menospreciativa con la
campaña, de hecho si usted quiere que la calle Carmen de Santiago
Centro, se llame Violeta Parra, puede entregar su apoyo en
lacalleparavioleta.blogspot.com,
con sus palabras en los comentarios, solo me parece que mientras el
esfuerzo no sea consecuente con el discurso y no se escuche mas su
música o no haya mayor difusión en las escuelas o en otros medios de
comunicación que esta campaña, no quedará para la posteridad nada mas
que la publicidad que una conocida radio y varios artistas puedan sacar
en provecho de ella.

Este 4 de Octubre próximo Violeta Parra, de estar viva, hubiese cumplido
90 años, 15 años más que Víctor, y no me alargare mas con el tema, solo
quería que ustedes lo tuviesen presente y que por ultimo ese día lo
recuerden. Violeta vivió años de indiferencia, y aun ahora la gente no
la reconoce como lo que verdaderamente es, un icono de nuestra cultura
popular, al igual que Víctor Jara.